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Barrancabermeja firme para revocar a Darío Echeverri

Lo que interpreta Barrancabermeja hoy, es que la alcaldía la ganó Darío Echeverri y su familia, al establecerse el imperio Echeverri Nuñez, en detrimento de la ciudad y del propio partido Liberal. 

Por Delfina Alcocer Peña

Especial para Carácter

Enero 6 de 2017

Razón tenía el inmolado líder santandereano Luis Carlos Galán, cuando manifestó que su movimiento era "un llamamiento por encima de los partidos al pueblo, porque consideramos que los partidos en Colombia, mientras no se demuestre lo contrario, perdieron la noción del Estado y perdieron la conciencia de sus responsabilidades en la interpretación de la sociedad y se convirtieron en organizaciones y poderes paralelos al Estado y a la sociedad, sin capacidad verdadera de dirección y organización del Estado y sin capacidad verdadera de representación de la Sociedad". Estas palabras, pronunciadas en el Congreso de la República, reivindican la responsabilidad que tiene la ciudadanía, de poner orden y trazar el camino hacia una democracia auténtica.

Una de las bondades de la Constitución de 1991, fue la provisión de mecanismos de participación ciudadana que tienden puentes legales a esta aspiración legítima del Estado. La revocatoria de los mandatarios elegidos, es una oportunidad para que se garantice el alcance del voto programático, que indica que en Colombia votamos por una propuesta mas que por una persona, y que ésta en ejercicio del mandato popular, debe mantenerse fiel a su compromiso con el electorado, manteniéndolo cerca al ejercicio de su representación.

Cumplido el primer año de los mandatarios locales y regionales, fueron radicados en Colombia mas de cinco iniciativas de revocatoria del mandato de alcaldes, y Barrancabermeja no será la excepción de estos acontecimientos que marcaran un nuevo rumbo a la democracia, que hasta hoy parecía “privada”. A la fecha en el municipio de Barrancabermeja, se han inscrito tres personas naturales y un comité representado por un grupo de siete ciudadanos solicitando la revocatoria del mandato del actual alcalde Darío Echeverry Serrano, y existen expectativas que se inscriban otras personas o comités para presentar la misma solicitud ante la Registraduria Nacional del Estado. Quienes han solicitado el proceso revocatorio, tienen exposición de motivos diferentes, algunas basadas en el incumplimiento de sus promesas de campañas y otras por inconformidad ante actos administrativos y estilo de administración de lo público.

Darío Echeverri Serrano no logró detener la propuesta de la revocatoria de su mandato. Desde muy temprano, casi a los seis meses de su posesión, se manifestaron las primeras inconformidades. Uno de los aspectos mas visibles vino por cuenta de su arrogancia incontenible, que mira con desprecio a quienes lo eligieron y a quienes no votaron por el. Nadie escapa de su soberbia, lo que hizo que la ciudadanía apropiara esa precariedad para definir a su Alcalde, materializándose en distancias y hasta miedos entre sus cercanos, alimentando una oposición que no escatima oportunidad para enfrentarlo desde toda tribuna al alcance de la gente. El palacio municipal de Barrancabermeja es percibido como un negocio de familia, dirigido por el núcleo familiar del Alcalde, donde la ingerencia mas amplia la tiene la gestora social y compañera permanente de Echeverri, y en menos escala sus hijos. Lo que interpreta Barrancabermeja hoy, es que la alcaldía la ganó Darío Echeverri y su familia, al establecerse imperio Echeverri Nuñez, en detrimento del partido Liberal y de nuestra Ciudad. 

Además de las actitudes señaladas, el alcalde renunció a enfrentar el tema de manejo de las basuras, que hoy tiene a Barrancabermeja en una vergonzosa posición nacional y con altos riesgos para la salud de sus habitantes; renunció a generar planes de empleo productivo, valiéndose de la necesidad de trabajo para entregar la contratación a terceros; renunció a ejercer sus funciones como primer policía de la ciudad, manteniéndonos a merced de la delincuencia urbana, usando las herramientas policivas para reprimir a padres de familia que salen al  comercio popular a buscar el pan para sus hogares. 

La buena noticia es que la democracia sigue viva, y su mecanismo de revocatoria, reivindica el mandato popular. Las mentiras y los falsos discursos subestiman el talante santandereano que corre por nuestras venas. La inconformidad de los comerciantes formales, de los vendedores ambulantes, de los profesionales, de los empleados públicos y de las madres cabeza de hogar es cada vez mayor, y en una coyuntura de serias dificultades económicas, la falta de una verdadera política humana, incluyente y productiva pone el mandato de Echeverri en la cuerda floja. Estamos realmente frente a un gobierno de garrote para el pueblo y la única forma de ejercer nuestro poder soberano es el uso eficaz de la DEMOCRACIA Y LOS MECANISMOS DE PARTICIPACION CIUDADANA.

La Revocatoria se enfrentará con agentes antidemocráticos, encubiertos en cooperativas de seguridad y vigilancia, hoy instaladas en las entrañas de la administración y con reductos de los grupos armados ilegales. La revocatoria se enfrentará a la corrupción, que pretenderá neutralizarla malversando los recursos públicos para comprar conciencias. Contra esto habremos de enfrentarnos, pero nada nos detiene. Para el pueblo de Barrancabermeja, la revocatoria es una oportunidad histórica mas que el ejercicio de un derecho, porque hará valer su carácter y entereza, para dejar marcado en la historia, le precedente que la soberanía popular se respeta.

 

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