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Opinión

Ciclorrutas en Bucaramanga, Parte I

Jueves, 16 de julio de 2020

Columna de opinión por: Alejandro Ordóñez Ortíz
fundparticipar@yahoo.es

Para Bucaramanga se trazó el primer proyecto de ciclorrutas en 2010, cuando la Escuela de Ingeniería Civil de la UIS, la Alcaldía de Bucaramanga y la Sociedad Santandereana de Ingenieros desarrollaron el Plan Maestro de Movilidad de Bucaramanga 2010– 2030. Un documento que condensa los aspectos más problemáticos del transporte en la ciudad, y en el que se proponían proyectos para solucionarlos: redes peatonales, optimización de infraestructura, mantenimiento vial, etc. La propuesta 12.1 del plan que visionaba la movilidad estableció la importancia de una Red de Ciclorrutas con tres distintas vocaciones: una estudiantil, que conectara instituciones educativas, otra de conectividad urbana desde zonas residenciales hacia polos de concentración de empleo y una recreativa y ambiental, relacionada con la escarpa occidental y parques existentes.

Como se trataba de un Plan Maestro, el trazado estaba formulado para complementar otros sistemas estructurantes de la ciudad, por ejemplo, la red iba por vías de bajo flujo vehicular, era complementaria al SITM Metrolínea y se articulaba a dinámicas de centros urbanos, de servicios, equipamientos, etc. Cuatro años más tarde, en 2014, el POT acogió aquel trazado con miras a integrarlo a un proceso de planificación coherente. Entonces, ¿qué se hizo todo ese esfuerzo?

En 2018 ONU-Hábitat recetó para Bucaramanga un proyecto conocido como La Estrategia de la Bicicleta, que definió un trazado nuevo para las ciclorrutas, muy distinto al anterior. La red actual se ha planteado por vías de alto flujo vehicular, en zonas de intensa actividad comercial como las  Calles 33 y 36, y Carreras 35, 35ª, 29 y 21. La estrategia de la ONU incluyó reducciones de la calzada vehicular a partir de separadores rígidos (bordillos) que imposibilitan el paso de vehículos, incluso los de atención de emergencias, y conllevan a que en el único carril disponible nadie se pueda estacionar temporalmente, así sea para llevar a cabo necesarios cargues y descargues de mercancías. 

Los problemas del trazado de las ciclorrutas definidos por  ONU-Hábitat  se revelaron al iniciar obras. La gente vió las dificultades para la entrada y salida de mercancías de sus negocios, en un país en el que hacer empresa es una odisea. Otros vieron cómo ahora tendrían una ciclorruta pero continuarían su vida barrial sin andenes. Incluso, no entendían cómo iban a entrar al garaje de su propia casa. Fue así como estalló el conflicto social y la comunidad representada por líderes de base reclamó sus derechos vulnerados, y a través de la Personería logró que se instaurara una Acción Popular para frenar las obras.

Al Juzgado 13 Administrativo le correspondió conocer la Acción Popular. Y allí en el estrado, el anhelo de la ciudadanía por encontrar la garantía de sus derechos se materializó. El Juzgado decretó un peritaje técnico, del que encargó a la Escuela de Ingeniería Civil de la UIS, con profesionales expertos en ingeniería de tránsito y transporte. El informe, nada alentador, fue entregado en marzo de este año, y le da en gran medida la razón a la comunidad, como explicaré en la segunda entrega sobre este tema. 

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Opinión

Luz Helena, Carolina, Manuela, Angie Paola, Hilda, Osiris, Arly Johana, María Angélica…

Jueves, 30 de julio de 2020

“Suponemos dañinos a los que discurren de manera distinta a nosotros, suponemos inmorales a los que no se atienen a nuestra moral. Suponemos escépticos a los que no comparten nuestras ilusiones y ni siquiera nos preocupamos por saber si alientan otras”  Anatole France (El jardín de Epicuro 1895). 

Nombres de mujeres, una fatídica lista de algunas de las víctimas asesinadas en Santander durante el trascurso del año, todas con características propias del delito de Feminicidio, una forma de violencia dirigida por el hecho de ser mujer o por su condición de género (Ley 1765 de 2015). Para referirme de manera muy somera a la historia, debo apuntar que la primera en acuñar ese término fue Diana Russel, activista y escritora feminista quien aún  permanece en las luchas contra la violencia de género, posteriormente en 1990 las feministas latinoamericanas adoptaron esa palabra para referirse a tan execrable crimen, ya en 2009 la Corte Interamericana le llamo de igual forma.

Según la ONUDC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), la mayoría de las víctimas de homicidio son hombres, pero las mujeres suelen ser asesinadas por sus familiares y parejas intimas, siendo en general los causantes  de muertes en el mundo, los hombres, y lamentablemente es al interior de muestras casas donde estamos más inseguras; compleja frase proviniendo de un organismo internacional con suficiente información y datos estadísticos, quien afirma que diariamente son asesinadas aproximadamente 137 mujeres jóvenes en el mundo y que en su mayoría sus victimarios son de su núcleo familiar.

Esta sucinta reseña, nos invita a cuestionarnos críticamente la  forma como estamos reproduciendo las violencias en nuestro país  y en especial en nuestro departamento, donde de manera diaria nos enteramos de hechos violentos contra mujeres y niñas. La desigualdad social desempeña un papel importante en el modo de tomar conciencia de cuales vidas nos importan y cuales merecen permanecer en nuestra memoria colectiva. Todas ellas nos hacen falta, nos duelen y fueron asesinadas no por lo que hicieron sino por lo que otros perciben que son, una sociedad de fórmulas y estereotipos donde se considera la vida de las mujeres prescindible o carente de valor, naturalizando cada vez más la violencia, reproduciendo las estructuras sociales de dominación, donde micromachismos y violencia simbólica se imponen en publicidad, redes, mensajes y en nuestras casas, con frases como, -Se lo buscó por andar así vestida. – Ese color es de niña, -Detrás de un hombre siempre hay una gran mujer, – Fue un crimen pasional, y otras tantas que se han sembrado en el lenguaje social y permanente de las ciudades.

La violencia ha estado presente en los relatos de la humanidad, gran parte de la historia está escrita con sangre y ella es más incisiva en contextos de dominación, desigualdad y exclusión, la ideología patriarcal, la falta de oportunidades laborales y económicas señaladas en estadísticas, la invisibilización en los procesos políticos o electorales, los antecedentes culturales, son instrumentos de intimidación constante;  por lo que resulta necesario profundizar en la matrices  culturales santandereanas, estableciendo un dialogo que rompa con los esquemas de sometimiento que aún permanecen en nuestro territorio y que dejan por lo menos nueve (9) Feminicidios en el Departamento (Fuente/ Observatorio ciudadano del feminicidio-Santander). Sin embargo, seguimos interiorizando ese concepto de amor romántico en todo lo que nos rodea, el amor y la vida en una permanente balanza, donde aguante lo que se aguante se construye en función del sacrificio o el dolor, morir de amor literalmente, poniendo la vida en juego y perdiendo.

Es un delito de odio con casi  un 40% de impunidad, donde las circunstancias violentas previas se desatienden o se minimizan por funcionarios u organismos incompetentes, generando un clima favorable para los agresores y el escalamiento de sus conductas que dan resultado a esas nefastas cifras que llenan registros y vacían ilusiones. 

Queda abierta la inmutable agenda de verdad, justicia y reparación para todas las víctimas de una patología sociológica a la que nadie puede dar la espalda, no podemos ser una ciudadanía envilecida, desmemoriada cómplice, donde creamos que el compromiso solo compete al Movimiento feminista o las organizaciones que los representan; a quienes damos especial reconocimiento ya que han asumido con valentía el acompañamiento de cada una de las familias víctimas  de estos abominables crímenes que enlutan y dejan una alerta roja en cada una de nuestras vidas.

Una de las innumerables consignas #NoEsHoraDeCallar!!!!!, La violencia física, psicológica, sexual, económica, laboral, institucional, simbólica, deben ser objeto de permanente preocupación del Estado y de los gobiernos regionales que yacen impávidos ante la arremetida machista. La vida, integridad y dignidad de una mujer es asunto de todos y todas, no podemos robustecer la postura negacionista o la negligencia sistémica jurídica que perpetúa el abordaje de los hechos punibles que tipifican el feminicidio, resquebrajando el tejido social y cercenando vidas de mujeres.

Estamos llamados a proponer  acciones para detectar y prevenir de manera oportuna la  violencia contra la mujer  y de género, un olfato sensible, que logre hacerlo visible y denunciar;  ese es primer gran paso, que puede salvar vidas.

#NiUnaMenos #MeToo #NiUnaMas

“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal” Simone de Beauvoir

Por: Naid Nuñez Castillo

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Opinión

Legado de Manuela Beltrán

Martes, 21 de julio de 2020

Cuando se conmemoran 210 años del grito de independencia de nuestra patria, es de forzosa importancia remontarnos a la trascendencia del pasado regional, entendiendo el origen de la lucha libertadora en cabeza de un icono femenino en Santander; Manuela Beltrán, nuestra heroína del Municipio del Socorro, piedra angular de la insurrección comunera y símbolo ineludible del carácter bravío, desafiante, altanero, apasionado, atrevido y valiente de las mujeres santandereanas.

Un día de mercado el 16 de marzo de 1781 en el Virreinato de la Nueva Granada, Manuela que para ese entonces tenía 57 años, campesina que manufacturaba tabaco para vender y como dato particularmente excepcional para la época, sabía leer,  característica que no le era propia a las mujeres en una sociedad conservadora, androcentrista, patriarcal donde la tradición colonial judeocristiana española se las  definía como sumisas e  inferiores y por ende analfabetas. Ella en un acto de absoluta valentía e indignación, arrancó, pisoteó y volvió trizas el Edicto del ayuntamiento donde se fijaba el impuesto de la Armada de Barlovento,  un gesto recio y directo contra las elites políticas, una conducta disruptiva que logra ser la chispa que desate una revolución sin precedentes, que da origen al movimiento comunero y pasos certeros para lograr independizarnos  de España.

Manuela Beltrán recoge la indignación de todo un pueblo, ante el abuso, el sometimiento y la presión económica ejercida por el regente de turno Gutiérrez de Piñeres (1781) y de los gobiernos corruptos que cada vez más doblegaban al pueblo con sus tributos, siendo la primera mujer capaz de enfrentarse al régimen español, creando una conciencia de pueblo y rebeldía.

Esta aguerrida actitud de mujer, denodada por los derechos de los ciudadanos, sirve de escenario en el siglo XVIII, para inspirar la resistencia de más de dos mil pobladores que luego se multiplicaron por todo el país, lo que hace preciso rescatar la memoria de estos eventos ocurridos y visibilizar la incidencia, importancia y el accionar de una valerosa mujer santandereana a poco más de dos siglos de independencia.

La vida de esta heroína se circunscribe a ese trascendental evento, sus pasos posteriores fueron invisibilizados por la historiografía, por los conceptos coloniales de estereotipos femeninos donde  solo eran madres, hermanas, amantes o esposas, que por sí mismas no tenían opinión ni expresión política. Hoy nos inspira, sirviendo de espejo retrovisor a la capacidad de reaccionar ante la injusticia y la opresión, al manejo conveniente, licencioso de los gobiernos,  que por medio de leguleyadas jurídicas y maniobras de marketing político, disfrazan el proceder corrupto.

Todas y todos desde el escenario social donde se movilicen nuestras ideas, debemos ser tierra fértil de semillas de libertad, donde se geste la revolución del cambio, ir hilvanado procesos democráticos y arrancando todos los edictos necesarios que impidan la participación abierta  de toda la población, dar herramientas de certeza, donde la información contenga todos los ingredientes que permitan reflexionar sobre los contenidos, donde la vida y la integridad de los lideres sea prioridad, para que no se acalle la vos de nadie, donde seamos eco de tácticas y estrategias de movimientos sociales o políticos que privilegien el pensamiento no los colores, que no busquen abultar sus bolsillos o su poder, que generen ambiente de dialogo o permanente apertura, sin fanatismos y rezagos arcaicos de lo que fue; la emancipación actual se fundamenta en cambios estructurales, donde no dejemos la suerte a los dados, priorizar el “Saber leer” como Manuela Beltrán, para hacer interpretación  libre de dogmas radicales.

Son otros tiempos, otras independencias, es preciso conmemorar la paz como núcleo del proceso y la memoria viva del pasado; “La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan” (Isabel Allende). Al Municipio del Socorro “Cuna de la Libertad” reconocimiento por dar a luz al símbolo alma de la revolución,  imagen de santanderianidad y corazón de Mujeres valientes.

¡Viva el Rey, abajo el mal gobierno! 

Por: Naid Nuñez Castillo – Columnista de Opinión

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Opinión

Catarsis de cuarentena

Miércoles, 15 de julio de 2020

Aproximadamente 90 días o algo más ha transcurrido, desde que se dio inicio en el país al aislamiento preventivo obligatorio, la conocida cuarentena que hemos venido asimilando en medio de una ráfaga permanente de medidas, resoluciones, decretos y un sinnúmero de “expertos” que envían mensajes por todas las redes, una fatídica mezcla entre lo académico, lo empírico, costumbres, tradiciones indígenas y experiencias pseudo-científicas, todo esto mezclado con algo de folclor e incluso humor.

Hemos requerido una alta dosis de efecto terapéutico Freudiano para purgar todo tipo de emociones, tristeza, ira, felicidad, desesperanza, miedo y paciencia mucha paciencia, convivir con nuestros seres queridos que al cabo de algún tiempo no nos resultan tan queridos, duplicar tareas y ocios, ir entre la apasionada lectura de algún ‘best seller criollo’, quedar atrapado entre alguna serie de Netflix o incluso extasiarse con cualquier reencauchado televisivo o sencillamente preparar la cena,  y que decir de Twitter, Face o Whatsapp,  este último el vademécum rutinario de información diaria, donde se han multiplicado los envíos, colocando en el top el tema coronavirus, desde las tesis más apocalípticas hasta los que niegan su existencia y esgrimen sus argumentos preguntando; Y donde están los muertos?…..…en fin, un variopinto escenario donde cada cual dice y envía lo que considera, sin mayores reflexiones.

Un océano  de charlas, conferencias, zoom, videos e infinitas opciones virtuales para permanecer activos en este riesgo permanente de sucumbir a los hechos pandémicos, que como río embravecido viene socavando las raíces sociales y económicas de la gran mayoría de ciudadanos.

En ese espacio virtual donde hoy confluimos todos y todas, desde donde expresamos opiniones y oímos o debatimos las de otros, encontramos un sinnúmero de personajes pandémicos; El candidato a futuras elecciones que ya está armando su cuadrilla y lo agobia a uno con noticias políticas y de paso  recuerda las múltiples cualidades que nos adornan para hacer parte de su equipo, el que tiene la cura para el virus entre hojitas de marihuana con alcohol o tres aspirinas y un ibuprofeno en una sola toma, los vendedores de humo y mascarillas, los que aspiran a sentar tesis en cada intervención y los que intervienen reiteradamente con lo que les llega a la cabeza; Al final todo suma, cada letra interesa,  frases sueltas o enlazadas de contenidos, que han sido sombra en estos tiempos de sequía social donde la distancia sigue siendo la apuesta internacional para convivir y dar pasos de apertura.

En este trasegar permanente donde la información venga de donde venga, cumple la función de conectarnos con el mundo, requerimos un caminar pausado, libre de señalamientos o verdades absolutas, que impidan la reconexión colectiva y la apertura de nuevos horizontes donde edifiquemos renovadas ciudadanías con pensamiento crítico y sensible a las necesidades del Departamento; Santander requiere apertura y un lenguaje cada vez más cercano con el resto del país.

Es necesaria la  claridad meridiana para hacer catarsis al entorno, enfocándonos en lo por venir, estrategias de bienestar social, escuchar o ser escuchados generando la revolución de la verdad y la ética no como un paradigma si no como verdadera esencia de lo que tendremos que construir desde las diferencias, las discrepancias en el enfoque de desarrollo y las perspectivas de género.

Es imprescindible el reencuentro no podemos dar manivela al auge de lo individual a la cultura del ego, al lenguaje excluyente a los señalamientos ad hominen creyendo en pleno siglo XXl que todos los paisas son traquetos, los costeños flojos, los negros perezosos, las mujeres fáciles, los indígenas vendidos, los que creemos en cambios y trasformaciones unos soñadores. Ya lo decía Einstein “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.  Necesitamos tomar una profunda bocanada de aire de pluralidad e inclusión,  donde la democracia y la empatía por la opinión del otro se fortalezca en medio de las circunstancias históricas que vivimos,  trayendo consigo mayores oportunidades en medio de abrazos y un buen café.

Por: Naid Nuñez Castillo – Columnista de opinión / Twitter: @NaidNunez

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