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Opinión

Desempleo en Bucaramanga y Colombia, un drama que requiere acciones urgentes

Juan tiene 51 años, es padre de dos hijos y esposo de Martha quién es una trabajadora independiente, actualmente está desempleado desde hace 4 años logrando tener algunos trabajos ocasionales; sin embargo, aún no ha dejado de pensar en aquella empresa que lo empleó por cerca de 20 años, la cual un día tuvo que cerrar sin avisar, llevándose todos sus sueños de un futuro mejor y una posible pensión, actualmente por su edad es rechazado en casi todas las vacantes.

Ximena tiene 25 años y un hijo, pudo terminar su bachillerato y sacar un técnico en comercio, su vida la pasa entre pequeños trabajos temporales y el angustioso desempleo. Además, ya conoce todas las estafas del mercado laboral, y en cuanto a su ánimo este ha decaído, a tal punto, que no le permite darle una buena educación y vida a su hijo, su pesimismo es marcado al ver su futuro tan incierto.

Las anteriores descripciones son dos casos que comúnmente vemos en Bucaramanga y Colombia, donde el DANE acaba de anunciar que el desempleo ha llegado al peligroso peldaño de los dos dígitos. Esto significa que estamos ante una tragedia social para gran parte de la población, en una economía que paradójicamente crece asentando la desigualdad social de forma latente, y a la vez, mostrando el evidente el fracaso tanto del gobierno nacional, departamental y municipal en buscar soluciones reales.

Gran parte del fracaso en esta materia se da por el desconocimiento social y económico de los territorios, así como también, por la aplicación de teorías económicas que deben ser revalorizadas. Por ejemplo, algunos no han entendido que la economía se mueve en tres sectores, y no dos como comúnmente se creía, estando el sector público, privado y popular. Este último ha surgido como alternativa a la debacle y exclusión del mercado laboral, estando cada vez más fuerte y vigoroso, pero perseguido, señalado e invisibilizado a tal punto de ser referido despectivamente como informal, sin entender que, a través de este actualmente logran sobrevivir miles de personas.

Es claro que no ha existido un rol preponderante del estado a escala, el cual solo se ha convertido en un simple mediador laboral del sector privado. Significando que Bucaramanga y toda Colombia necesitan un cambio urgente entendiendo, además, que se debe fortalecer y unir estos tres sectores mediante un papel activo de los hacedores de la política publica en esta materia; un camino para ello estaría en promover realmente la asociatividad en los territorios y barrios, generando circuitos socioeconómicos desde lo local, así como programas reales de los cuales en Sudamérica tenemos exitosos ejemplos, en especial para aquellos que afirman que no se puede. Parar este drama del desempleo requiere de acciones urgentes, el Papa Francisco bien lo dice en su encíclica: “el ser humano necesita tierra, techo y trabajo”.

Por: Pedro Ángel Quintero – Columna de Opinión

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Opinión

Quédate en casa. ¿En cuál casa?

Por: Alejandro Ordóñez Ortiz

El coronavirus se ha encargado de demostrar, una vez más, la incapacidad histórica de los gobiernos en políticas y gestión de la vivienda social. Miles de personas hoy están recluidas en cuarentena obligatoria en espacios que no se pueden considerar propiamente como “viviendas”. Son construcciones localizadas en suelos residuales, hechas durante años con un esfuerzo apoyado en ingresos esporádicos y materiales producto del reciclaje: paredes de tabla y lonas, pisos de tierra pisada, algunos ladrillos producto de demoliciones, techos con plástico o tejas de zinc con piedras encima “para que no salgan volando” y servicios públicos malos o ausentes.

Construcciones unas tras otras, en las que el hacinamiento, la insalubridad y la ausencia de oportunidades han sido una constante. Todo esto hace parte de la terrible y dramática situación de quienes habitan en asentamientos y barrios precarios. 

Para el año 2012, un estudio realizado por la fundación Citu Experiencia Local, demostró que el porcentaje de la población del AMB en estas condiciones era nada menos que del 28%.  Además, que muchos de estos lugares se encuentran en zonas afectadas por serias amenazas naturales como deslizamientos de tierra e inundaciones. Por ejemplo, el deslizamiento que se presentó el pasado 4 de abril en el asentamiento Asomiflor en Floridablanca, o la creciente que afectó hace poco más de un mes a algunos sectores de Piedecuesta, o fenómenos de inundación en Bucaramanga, -como muy probablemente sucederá de nuevo a orillas del Río de Oro- en donde prevalecen varios asentamientos precarios sin programas de reubicación a la vista desde hace varios años. El refrán “tras de cotudos con paperas” se hace presente en el advenimiento de la COVID-19, que ataca, con mucho más rigor e injusticia, a las comunidades más pobres, más olvidadas, más robadas por la corrupción y más engañadas por la demagogia frente al sensible tema de la vivienda social. 

¿Cómo será pasar una cuarentena en un lugar sin agua, o en un espacio reducido, bajo un calor abrasador por la ausencia de ventilación natural, o con una cubierta en teja metálica en este clima cálido? ¿Cómo será no sólo temer al virus, sino sospechar que el río, o el sismo, o el deslizamiento pueden acabar con la vida de todos sus seres queridos? Tal es el drama de quienes viven allí y tal es la sordera de los gobiernos frente a esta dura realidad, que hoy, a falta de proyectos y soluciones pertinentes, invierten recursos en pintar las “fachadas” de estos entornos precarios con colores llamativos. A semejante exabrupto ético suelen bautizarlo como “urbanismo táctico” u otros términos distractores para edulcorar la realidad. La falta de empatía histórica y la incapacidad gubernamental para dar solución a problemáticas que a la postre condenan vidas, también son como un virus mortal. 

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Opinión

Integrar a los campesinos de Soto Norte en la lucha por el Páramo de Santurbán es necesario y posible

Las imágenes del plantón realizado en cabeza del Comité para la Defensa del Páramo de Santurbán en el Club Campestre de Floridablanca, dieron la vuelta por toda Colombia. Medios locales, nacionales y redes sociales permitieron ver la dimensión de lo que realmente sucedía a las afueras de este, donde se pasó a una nueva estrategia nunca antes vista de intimidación mediante la utilización de saboteadores profesionales y extranjeros, quienes la emprendieron contra los ciudadanos que se oponen a la megamineria y se manifestaban pacíficamente. Cabe decir que la multinacional árabe Minesa intentaba hacer negocios desde ya, con empresarios, sin ni siquiera tener la licencia aprobada.

La estrategia de la multinacional es cada vez más provocativa, enardeciendo a los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga y gran parte de Santander, ya que están midiendo el pulso ciudadano sobre este proyecto, dándonos a entender que están casi seguros que la licencia de explotación les será aprobada. Además, esto aceitado con su estrategia de relacionamiento público, entre la cual cuentan con un nutrido grupo de personas que van desde periodistas, líderes sociales y comunales, entre otros; intentando legitimar socialmente este terrible proyecto.

Pero más allá de esto, y ante el avance peligroso de esta multinacional que pretende acabar con el recurso hídrico vital como es el agua, en momentos que sufrimos sequías, veranos y se pone en riesgo la salud, la economía, entre otras variables; también es necesario comenzar a avanzar en hacer parte real y activa a los habitantes y campesinos de Soto Norte, quienes ya vienen evidenciando que serán desplazados de sus tierras de aprobarse esta licencia, como está ocurriendo en algunas partes del municipio de California, en Santander.

Esto significa que Bucaramanga y su área metropolitana deben incluir, además de la poderosa estrategia jurídica, política y social contra la explotación del Páramo de Santurbán que ya se viene haciendo, la variable económica que de una alternativa real a los campesinos de la zona de Soto Norte. Una de ellas sería el establecimiento de un gran programa de soberanía alimentaria para nuestros territorios desde la agroecología, el cual liderado por Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander, impulsara la creación de asociaciones de horticultores en cada municipio de esta provincia, garantizándoles el transporte subsidiado de sus productos así como su comercialización de estos en la ciudad y a precios justos, mediante el fortalecimiento de las ferias barriales, como los mercadillos actualmente, la creación de cientos de nodos de consumo, y también la inclusión como proveedores prioritarios del PAE a nivel municipal. Para financiar este programa también se tendrían que generar mecanismos de transferencia monetaria, como la creación de una estampilla, sobretasa, entre otros; destinado a tal fin, con el cual se lograse hacer sostenibles rubros como transporte, logística, apoyo técnico, conocimiento, etc.

Se requiere que el Gobierno Nacional y Departamental dejen de hacerse los desentendidos con la provincia de Soto Norte, a diferencia del gobierno local de Bucaramanga que está actuando activamente, y asuman su papel preponderante en esta zona, el cual si lo viene haciendo la multinacional Minesa ante la ausencia de estos. Además, esto debe ir en vía de cumplir la promesa que el mismo presidente Duque hizo en campaña para nuestro Departamento, donde se comprometió con la no explotación del Páramo de Santurbán. Así mismo, nos corresponde a todos los ciudadanos tener un papel activo en integrar a los campesinos de la zona del Páramo, ya que ellos también quieren defender el páramo de Santurbán, conservar sus tierras ancestrales y seguir viviendo dignamente, sabiendo que esto ya está en riesgo. Esta lucha que lidera el gran Comité para la Defensa del Páramo de Santurbán, que es un ejemplo a nivel nacional y mundial, es con todas y todos.

Columna de opinión por: Pedro Ángel Quintero

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Regresa el populismo madurista de Leonidas Gómez

Con el mismo nivel de estudio de Nicolás Maduro, es lógico que a Leonidas Gómez solo le de su capacidad para reproducir en Santander las tácticas populistas con las que el criminal dictador de Venezuela sale a engañar bobos, y estos a aplaudirlo.

Por Henrique Gómez París

Luego de haber defendido a la dictadura de Nicolás Maduro desde su cuenta de twitter, el titiritero de profesión Leonidas Gómez vuelve a las calles de Bucaramanga a propagar el modelo populista del dictador de Venezuela, como por quinta vez con el refrito del páramo de Santurbán.

Mientras la Comunidad Internacional presionaba la salida del dictador de Venezuela, Leónidas Gómez salió en defensa de Maduro el pasado 5 de febrero

El dictador Maduro disimula el desplazamiento y la ruina a la que tiene sometido al pueblo venezolano con discursos en contra de Colombia, denunciando atentados fantasiosos y delirando con desafíos públicos en contra del gobierno de Estados Unidos, que todos sabemos que es incapaz de llevarlos a la realidad.

La injerencia de Colombia y otros países en asuntos internos de Venezuela es violación al principio internacional de soberanía y no contribuye a solucionar la crisis sino a agravarla. Los venezolanos deben rectificar su rumbo, como los colombianos vamos a rectificar el nuestro.— Leonidas Gómez (@Leonidasgomezg) 6 de febrero de 2019

Con el mismo nivel de estudio de Nicolás Maduro, es lógico que a Leonidas Gómez solo le de su capacidad para reproducir en Santander las tácticas populistas con las que el criminal dictador de Venezuela sale a engañar bobos, y estos a aplaudirlo. Se trata de la vieja escuela de echarle la culpa de los males al vecino para que la gente no vea los verdaderos problemas que los aflige.

No importa que en un mismo día hayan “sicareado” y “fleteado” a dos personas en Bucaramanga. No es relevante que una expolicia extranjera sea víctima de un feminicidio atroz. Poco nos debe preocupar que encapuchados armados se instalen en las fronteras de ciertos barrios del Norte a ejercer control territorial. Tampoco que el asalto y el homicidio callejero se haya disparado al 16 por ciento. Nada de eso cuenta porque la defensa de la vida es marchando por Santurbán.

El alcalde de Bucaramanga desafía a la ley y la Constitución, pero eso no merece atención. El mismo mandatario da espectáculos grotescos de vulgaridad y defensa del crimen organizado, pero no merece censura. Rodolfo Hernández expone a Bucaramanga a perder 579 mil millones de pesos en asocio con un excondenado por lavado de activos, y eso no amerita protesta. Lo importante es Santurbán.

Cabecera está asfixiada por una isla de calor contaminante ¡y qué! El río que es de Bucaramanga ya no es de oro sino un basurero abierto emisor de fétidos olores, de plagas y enfermedades, pero eso tampoco cuenta. La ciudad luce sucia y para qué promovemos el reciclaje. No le cabe un automóvil más a las calles, pero frescos todos que ya tenemos transporte público de “estrato veinte”. Lo importante es la propaganda de Santurbán, que con eso si se defiende el ambiente.

Lo más cínico del populismo madurista de Leonidas Gómez, es que las decisiones frente al páramo no le corresponden a ninguna autoridad local, pues es asunto del gobierno nacional y de sus dueños que son Vetas, California y 17 municipios de Norte de Santander. Pero como buen madurista, Gómez tiene el hábil talento del timador: la capacidad de engaño sin límite, como lo demostró cuando prometió defender desde el Senado a Santander por 4 años y el aliento solo le dio para calentar silla por 5 meses.

Santander es un departamento petrolero y minero por tradición. Gracias a ello surgió la Universidad Industrial de Santander, para formar profesionales competentes y capaces de explotar de manera profesional e idónea los recursos con los que se bendijo a esta tierra para fundamentar su desarrollo. ¿se ha contado con la Escuela de Geología de la UIS? ¿se ha escuchado a la voz autorizada de Brigitte Baptiste? No, el más idóneo para defender el ambiente es un titiritero con quinto de bachillerato.

No puede ser que la pujante y bella Bucaramanga se vea asaltada por este populismo madurista cuyo único destino cierto es el hambre y la devastación.  Por esto regreso con mi columna, porque los que amamos a Santander no podemos dejar que al Departamento se lo tome esta pandilla de haraganes que comulgan con el régimen de Maduro, queriendo expandir sus males a la tierra de Manuela Beltrán y José Antonio Galán, cuya memoria profanan sin vergüenza alguna.

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