Colombia

El atropello en una iglesia que hizo renunciar al Presidente de Colombia hace 60 años.

Mayo 10 de 2017

El padre franciscano Severo Velásquez estaba celebrando la misa del domingo 5 de mayo de 1957 en la parroquia de La Porciúncula (que aun se erige en la calle 72 con carrera 11 de Bogotá), y mientras elevaba la ostia en el ritual de consagración, el templo fue copado por fuerzas de la Policía, que sin consideración lanzaron gases dentro del sagrado recinto. Los más próximos al altar intentaron encontrar refugio allí, mientras que el resto de feligreses buscaron salir del Templo, encontrándose con agua roja lanzada desde las tanquetas apostadas afuera y que acompañaban a un cerco de efectivos que rodearon la manzana y bloquearon el tráfico.

El escándalo de la escena movió a estudiantes presentes, a recoger los gases lacrimógenos sin detonar y regresárselos a la Policía como un acto de protesta y resistencia; pero al final la Fuerza Armada logró imponerse. El positivo disolvió a la feligresía cuyo acto criminal consistió en haber aplaudido al unísono el sermón del sacerdote, y a entonar el himno nacional interpretado por el organista en en transcurso de la celebración, ambientando el sentimiento patrio que desde el púlpito emergió y que reflejaba los hechos que tenían convulsionada la Ciudad.

El sermón de Velásquez se salió del Evangelio y criticó con vehemencia los abusos de la dictadura que tenían sometida a Bogotá a un paro indefinido, promovido por los estudiantes universitarios 7 días antes, a raíz del detonante que significó la detención en  Cali, el 28 de abril, del doctor Guillermo León Valencia, candidato nacional a la Presidencia de la República, por orden del gobernador de Valle, general Jaime Polanía Puyo, quien irrumpió en el Club donde el dirigente conservador exponía su oposición a la dictadura.

Además de la detención, el Gobernador censuró a los Clubes Sociales de Cali, obligándolos a reportar todas las actividades que se fueran a realizar en sus instalaciones. Cinco días después del asalto a la Iglesia, el presidente Gustavo Rojas Pinilla tuvo que poner fin a 3 años y 11 meses de gobierno, firmando su renuncia en favor de una Junta Militar de Gobierno encabezada por el mayor general Gabriel París, destinada a llevar al país a un proceso de transición.  Los hechos de La Porciúncula no fueron el detonante, pero si la gota que rebosó la copa.

 

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