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Opinión

Integrar a los campesinos de Soto Norte en la lucha por el Páramo de Santurbán es necesario y posible

Las imágenes del plantón realizado en cabeza del Comité para la Defensa del Páramo de Santurbán en el Club Campestre de Floridablanca, dieron la vuelta por toda Colombia. Medios locales, nacionales y redes sociales permitieron ver la dimensión de lo que realmente sucedía a las afueras de este, donde se pasó a una nueva estrategia nunca antes vista de intimidación mediante la utilización de saboteadores profesionales y extranjeros, quienes la emprendieron contra los ciudadanos que se oponen a la megamineria y se manifestaban pacíficamente. Cabe decir que la multinacional árabe Minesa intentaba hacer negocios desde ya, con empresarios, sin ni siquiera tener la licencia aprobada.

La estrategia de la multinacional es cada vez más provocativa, enardeciendo a los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga y gran parte de Santander, ya que están midiendo el pulso ciudadano sobre este proyecto, dándonos a entender que están casi seguros que la licencia de explotación les será aprobada. Además, esto aceitado con su estrategia de relacionamiento público, entre la cual cuentan con un nutrido grupo de personas que van desde periodistas, líderes sociales y comunales, entre otros; intentando legitimar socialmente este terrible proyecto.

Pero más allá de esto, y ante el avance peligroso de esta multinacional que pretende acabar con el recurso hídrico vital como es el agua, en momentos que sufrimos sequías, veranos y se pone en riesgo la salud, la economía, entre otras variables; también es necesario comenzar a avanzar en hacer parte real y activa a los habitantes y campesinos de Soto Norte, quienes ya vienen evidenciando que serán desplazados de sus tierras de aprobarse esta licencia, como está ocurriendo en algunas partes del municipio de California, en Santander.

Esto significa que Bucaramanga y su área metropolitana deben incluir, además de la poderosa estrategia jurídica, política y social contra la explotación del Páramo de Santurbán que ya se viene haciendo, la variable económica que de una alternativa real a los campesinos de la zona de Soto Norte. Una de ellas sería el establecimiento de un gran programa de soberanía alimentaria para nuestros territorios desde la agroecología, el cual liderado por Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander, impulsara la creación de asociaciones de horticultores en cada municipio de esta provincia, garantizándoles el transporte subsidiado de sus productos así como su comercialización de estos en la ciudad y a precios justos, mediante el fortalecimiento de las ferias barriales, como los mercadillos actualmente, la creación de cientos de nodos de consumo, y también la inclusión como proveedores prioritarios del PAE a nivel municipal. Para financiar este programa también se tendrían que generar mecanismos de transferencia monetaria, como la creación de una estampilla, sobretasa, entre otros; destinado a tal fin, con el cual se lograse hacer sostenibles rubros como transporte, logística, apoyo técnico, conocimiento, etc.

Se requiere que el Gobierno Nacional y Departamental dejen de hacerse los desentendidos con la provincia de Soto Norte, a diferencia del gobierno local de Bucaramanga que está actuando activamente, y asuman su papel preponderante en esta zona, el cual si lo viene haciendo la multinacional Minesa ante la ausencia de estos. Además, esto debe ir en vía de cumplir la promesa que el mismo presidente Duque hizo en campaña para nuestro Departamento, donde se comprometió con la no explotación del Páramo de Santurbán. Así mismo, nos corresponde a todos los ciudadanos tener un papel activo en integrar a los campesinos de la zona del Páramo, ya que ellos también quieren defender el páramo de Santurbán, conservar sus tierras ancestrales y seguir viviendo dignamente, sabiendo que esto ya está en riesgo. Esta lucha que lidera el gran Comité para la Defensa del Páramo de Santurbán, que es un ejemplo a nivel nacional y mundial, es con todas y todos.

Columna de opinión por: Pedro Ángel Quintero

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Opinión

Semana por la paz

Desde  el pasado domingo 6 de septiembre, se dio inicio a la Semana por la Paz 2020, celebrando la versión 33 bajo el lema “¡El reencuentro es con la paz, #Movámonos!”, es un evento de carácter nacional que busca hacer visible todos los esfuerzos de personas y organizaciones en la búsqueda de la tan anhelada paz, pero será que realmente nos encontramos en disposición y ánimo,  para creer que efectivamente, se hacen ingentes esfuerzos por parte de todos  los actores sociales y políticos para conseguirla?  

Pareciera que no, los hechos sucedidos en  las últimas semanas, que según muestran las estadísticas, ya suman 53 masacres en el territorio nacional, el incremento en número de feminicidios, el desbordado desempleo, la crisis de empresarios y comerciantes, la falta de oportunidades a todo nivel, deja un escenario de desasosiego e incertidumbre, que no permite por lo menos en el ámbito del sentido común, generar credibilidad respecto de las acciones puntuales que se hacen en la consecución de la paz.

Todos somos corresponsables, por tanto es a todos a quienes nos corresponde evaluar, que hacemos individualmente por la paz, a quien elegimos, que lenguaje usamos, que tanto nos importa el bienestar y la armonía con otros, podría ser, un ejercicio básico para conciliar nuestro pensamiento y generar algo de autocrítica, no todo es determinismo ni voluntad de Dios como argumentan algunos, tenemos un alto porcentaje de responsabilidad en todo lo que hacemos y decimos, de tal forma, que la paz no es un ejercicio académico con la matriz DOFA, ni un destino señalado por el universo en sus múltiples manifestaciones espirituales, si no un verdadero nivel de comprensión  de la realidad nacional y la naturaleza del conflicto.  Pareciera que mientras ocurren hechos violentos que realmente socavan el aliento de ciudadanos e instituciones, muchos se dedican a utilizar estos mismos insumos de guerra para destruir voluntades y generar un ambiente de zozobra en intimidación.

Ante tanta escena dantesca y muchos que desean perpetuarlas  con fines personales, solo queda mantener el equilibrio y hacer filtro de realidades, es al Estado colombiano y a los colombianos a quienes nos corresponde decidir sobre cual paz queremos y quienes son los gobernantes que realmente adquieren un compromiso para alcanzarla, la región requiere espacios de dialogo, donde la información y el conocimiento  sean heraldos en la toma de decisiones, no queremos caudillos ni mucho menos lideres mediáticos que toman banderas oportunistas que enarbolan altivos y analfabetos,  de las circunstancias complejas  que vivimos los santandereanos.

Esta Semana por la Paz, será una semana más, mientras el gobierno local mantiene un rifirrafe con el anterior, mientras las decisiones estén en manos de inexpertos parlanchines y los que son responsables de las políticas públicas, mantengan una jerga de guerra, que no tiene consideración por la calidad de ciudadanos que vivimos en esta región. 

El legado histórico de tantos años de conflicto en nuestro país y la firma de los acuerdos de paz, son hechos concretos e irreversibles muy a pesar de la realidad  de la que  nos enteramos a diario, no podemos recular ante tamaño compromiso, ni dejar que avancen los enemigos de la paz, su consecución esta en nuestras manos, seres humanos imperfectos, luchando en tiempos difíciles y desesperanzadores, pero es justo ahí, donde se requiere la unidad, el espíritu de solidaridad, reconciliación y la férrea determinación de construir institucionalidad, abriendo puertas a todo lo que represente oportunidad, paz y desarrollo para el Departamento.

La paz, es una labor infinita, imperfecta e inconclusa, que requiere el compromiso de todos los actores y la atención de las necesidades básicas de la población, de tal forma que no puede existir celebración alguna si en ella, no se muestran puntualmente las acciones a favor del bienestar de los ciudadanos y del desarrollo de toda la región, no volveremos a  permitir la manipulación de la verdad o que utilicen el miedo para convencernos, cada vez somos más, los que entendemos que las dinámicas de la democracia requiere, amplitud de pensamiento, tolerancia e información. 

Por: Naid Nuñez Castillo

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Opinión

Uribismo y Centro Democrático sin Uribe

Martes, 1 de septiembre de 2020

Por: Laureano Tirado

Desde que la Corte Suprema de Justicia decidió sesgadamente privar de la libertad al expresidente Álvaro Uribe, de inmediato el país político comenzó a especular sobre la suerte del Uribismo. Para poder ponderar una opinión o análisis sobre el Uribismo es necesario distanciarse de afectos y odios que despierta la figura y el nombre de Álvaro Uribe.

Uribe caudillo

Álvaro Uribe es un caudillo. No existe precedente en la historia de Colombia de un presidente de la República que una vez finalizado su periodo constitucional siga activo en materia electoral, eligiendo y eligiéndose, fundador de su propio partido político, una de las bancadas más poderosas del Congreso de la República.

Uribe desde su primera candidatura presidencial demostró su peso y dimensión política al derrotar al establecimiento bogocentrista, al poderoso partido liberal, y desbaratar todos los esquemas y pronósticos políticos y electorales que se tenían hasta las elecciones del año 2002.

El gobierno de Álvaro Uribe le dio otra identidad a la figura presidencial a través de la implementación del diálogo directo del presidente con la comunidad. Hasta los municipios más desconocidos llegó el presidente Uribe con los famosos consejos comunitarios de gobierno, donde en jornadas de más de 12 horas el presidente y su equipo de gobierno escuchaban a líderes comunales, sociales, y al ciudadano de a pie. Esa vocación y dedicación para gobernar un país complejo y arisco le permitió ganar la confianza, respeto, apoyo de propios y extraños, lo cual, sumado a los altos porcentajes de aceptación y popularidad de su gobierno, permitió romper con la tradición de prohibir la reelección presidencial, la cual logró con un aplastante 62% de apoyo en las urnas en la primera vuelta presidencial (2006).

Sus conquistas políticas y electorales no terminaron con su gobierno. Álvaro Uribe se dio el lujo de ungir al insípido pero hábil Juan Manuel Santos como candidato y presidente de la República; en las elecciones del año 2004 apoyó al aguerrido pero ingenuo exministro Oscar Iván Zuluaga, quien de no haber sido víctima del hacker hubiera sido el ganador. Y cuando todos sentenciaban el final del Uribismo y la traición golpeaba con mayor rigor al expresidente Uribe, construyó con cautela y dedicación la candidatura presidencial del doctor Iván Duque, quien derrotó a sectores del propio Uribismo, venció en consulta interpartidista, y pulverizó el poder político y económico que había construido Juan Manuel Santos.

Uribismo

Álvaro Uribe lleva 20 años siendo el político más importante, influyente, y decisivo de Colombia. Su obra de gobierno y su legado político lo ubican en una silla tallada y especial en la historia de Colombia: eso es inmodificable. En el futuro se tendrá que hablar de Álvaro Uribe, no solo por sus ideas políticas, logros de gobierno, y conquistas electorales, también porque fue el primer político que transformó la forma de hacer política al haber hecho la transición de la plaza pública a las redes sociales.

Álvaro Uribe desde sus épocas de alcalde de Medellín asumió las banderas ideológicas de la seguridad, el orden, y la autoridad. Esas banderas alzadas en un país sitiado y tomado por grupos terroristas, criminales, guerrilleros, y paramilitares, le permitieron ganar con el tiempo respeto y admiración de militantes de los partidos tradicionales (Partido Conservador y Liberal), de industriales, empresarios, campesinos y lideres comunales, quienes comenzaron a migrar desde sus canteras políticas y posiciones empresariales para seguir al candidato presidencial que prometía impedir que el país cayera al abismo y fuera tomado por el anarquismo.

Estos hechos que acabo de recordar sumado a la incomparable capacidad que tiene el expresidente Uribe de leer, interpretar, y anticiparse a los hechos políticos y de Estado, fue forjando, edificando, agrupando, lo que conocemos como Uribismo. El Uribismo es ese sentimiento, adhesión, admiración, respeto, que profesamos millones de colombianos por Uribe, por su legado, por su obra, por su liderazgo, el cual no va a cambiar por un proceso construido en las cañerías de la Corte Suprema de Justicia por unos desconocidos, pero peligrosos magistrados, quienes, en asocio con el Senador Cepeda, la izquierda radical, las FARC, y sectores mafiosos del país, tiene hoy en secuestro político al expresidente Uribe.

Ahora, predecir el futuro del Uribismo en materia electoral es tema que depende de varios hechos y acciones que en primer lugar son responsabilidad, por ahora, del propio expresidente Álvaro Uribe, y que deberá tomar en los próximos meses, y de la acción y reacción política del Centro Democrático.

Centro Democrático

Otra de las cosas que debe quedar claro especialmente para los militantes, congresistas, diputados, concejales, y simpatizantes es que una cosa es el Uribismo, y otra el Centro Democrático.  El partido ha ganado espacios electorales, presencia, respeto y militancia, gracias al peso y significado que representa tener como candidato al propio Álvaro Uribe. Su participación como candidato al Senado en dos ocasiones le permitió tener como cuota inicial más de un millón de votos a la lista del partido lo que permitió en las elecciones congresionales del 2014 y 2018 elegir a 20 senadores y 32 representantes a la Cámara.

Pero cual será la suerte y el destino del Centro Democrático sin la presencia como candidato del expresidente Uribe.

Una de las decisiones a tomar por parte del partido es revisar y ajustar su plataforma ideológica y política para que además de representar el ideario político del Álvaro Uribe (seguridad democrática, confianza inversionista, y cohesión social), también represente y aglutine las aspiraciones de millones colombianos que se ven confundidos y refundidos entre los partidos políticos que fuera de repartir avales no representan ninguna identidad y sentimiento ideológico.

El Centro Democrático tendrá que definir con hechos si en verdad protege al empresario, al innovador, al emprendedor, proponiendo reducción de impuestos y flexibilización laboral para generar empleo como la mejor política social, lo demás es seguir profundizando la inequidad, el asistencialismo, y el populismo.

El Centro Democrático deberá asumir con mayor rigor y profundidad los problemas y soluciones de la vida urbana. El partido verde nos cogió ventaja liderando temas de ciudad lo que les ha permitido crecer electoralmente en ciudades capitales. El Centro Democrático sin abandonar los temas y defensa de la ruralidad y la propiedad de la tierra, debe transformar el discurso de la seguridad democrática para que sea el discurso de la seguridad urbana y ciudadana, para que la sociedad entienda que existe un partido político que le da prioridad a la protección de la vida y bienes de las personas que habitan en el barrio popular o en los sectores exclusivos.

También se debe promover políticas que ayuden a mejorar la calidad de vida en las ciudades proponiendo alternativas en la movilidad, implementado políticas que incentiven la vocación de propietarios en vivienda popular y de clase media, con equipamiento urbano, no vivienda gratis que alimenta la marginalidad en la periferia como lo hizo German Vargas Lleras.

Debe asumir con mayor claridad y sin miedo la importancia de la sostenibilidad ambiental, inversión extranjera, desarrollo minero energético, granjas urbanas, seguridad alimentaria. Debe seguir en la defensa de la vida y de la familia como principio fundamental del partido sin que los jóvenes sientan que se les esta limitando sus libertades.   

El Centro Democrático debe promover reformas estructurales que permita la implementación de la descentralización partiendo de regímenes departamentales y municipales modernos y actualizados que enruten la verdadera tarea constitucional y legal de gobernadores y alcaldes. Se debe promover la reducción del Estado burocrático no la reducción de la representación política.  

El Centro Democrático debe construir identidad que le permita sostener en el tiempo y en las urnas al Uribismo, a sus militantes, que le permita tener vida sin Uribe. Ese fue el propósito del expresidente, promover nuevos nombres, nuevos liderazgos, pero esos nombre y liderazgos no pueden ser copias burdas de Uribe.

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Opinión

Es necesario que Trump la vuelva a jugar muy bien

Un gobierno a cargo de Joe Biden, que se ha declarado “progresista”, sería desastroso para Colombia.

Por: Tatyana Janer

Sin lugar a dudas los números que arroja Trump son buenos y viene de una victoria política incuestionable como es el fracaso del “impeachment” promovido por los demócratas.

Para muchos en Colombia, Donald Trump es un Presidente repelente, prepotente y soez. Más que un gran empresario innovador es un especulador más o menos afortunado de la renta urbana.

Como todos sabemos, uno de los principales cargos contra Trump ha sido el del supuesto maltrato a los inmigrantes. Curiosamente, como en muchos otros casos, los números se inclinan a su favor. El promedio anual de inmigrantes que han recibido la residencia en Estados Unidos durante su mandato, la tan anhelada “Green Card”, es superior al de cualquiera de sus tres últimos antecesores. Trump en este tema, está por encima de Obama y mucho más del de Clinton, quien gracias a la prensa bienpensante ostenta el título de gran amigo de la inmigración.

De acuerdo con el Yearbook of Inmigration Statistics, el 43,7 % de los nuevos residentes en el 2018 procedía de algún país de Latinoamérica o del Caribe; los países africanos aportaron 10,6 %. En total, latinos y negros que recibieron ese año la Green Card fueron el 54,3 %, cifra que para un “racista” como lo catalogan, no está nada mal y que se compara bien con el 50,7 % del último año de Obama y con el 49,9 % del último de Clinton.

En mi opinión…

Trump ganará las elecciones de 2020 por ser el Candidato – Presidente, porque los resultados económicos de su mandato son absolutamente satisfactorios, (recordemos que antes de la Pandemia, la economía de Estados Unidos, estaba prácticamente en pleno empleo y casi sin inflación), definitivamente por el fracaso de los demócratas en el proceso de “impeachment”, y porque definitivamente la economía norteamericana a pesar de la Pandemia se recupera enérgicamente, al tiempo que los contagios y las muertes por el COVID se reducen gradualmente.

El Candidato – Presidente siempre tiene sobre su rival una gran ventaja, y son: la de una mayor exposición mediática, la de definir los temas de la campaña y por supuesto, la de controlar los cargos de la administración pública punto en la balanza que pesa más, a la hora de manejar las clientelas políticas.

Los números de Trump son buenos y, en lugar de una derrota, viene de una victoria política indiscutible en mi opinión, tal como es el fracaso del “impeachment” impulsado por los demócratas. También, vale la pena recordar la historia, pues desde Franklin D. Roosevelt solo dos presidentes que se ostentaron la reelección han sido vencidos: Carter y Bush padre. Y es que hay tener unos números muy malos o estar en medio de una mega escándalo para que un Candidato – Presidente no resulte triunfador.

El Partido Demócrata 

El hecho que el Partido Demócrata apoye los desbarajustes promovidos por la izquierda radical, no significa que debilite la campaña de Trump, todo lo contrario, lo que ha logrado es fortalecer su candidatura.

De igual manera, el tratar de desmeritar y opacar la recuperación del empleo, lo cual en medio de todo sigue siendo sorprendente; no lo logran, pues los números no mienten al final del camino. 

El economista cubano-americano, Laurean Rodríguez, explica que: “La tasa de desempleo, que llegó a 14,7 % en abril, retrocedió a 12 % en junio como resultado de la creación de 4,9 millones de plazas de trabajo. Y definitivamente, si esta preferencia continúa, como previsiblemente lo hará a medida que se reabra la economía, en octubre el desempleo estará hacia el 6 % – 7.5 % aproximadamente y la victoria de Trump no sería sorprendente, sino esperada”. 

Y si en este camino aparece la vacuna contra la COVID-19, dentro de alguno de los laboratorios que han recibido fondos de la administración federal, su triunfo será arrollador.

Colombia

Para la democracia en Colombia, la cual es atacada por las dictaduras de Cuba y Venezuela y de la izquierda latinoamericana, agrupada en el Foro de Sao Paulo, sería más que bueno que Donald Trump vuelva triunfar, porque definitivamente al ganar su oponente, Joe Biden, Su gobierno estaría adeudado a la izquierda procubana y socialista del Partido Demócrata representado en Warren y, por supuesto por Sanders.

A la amenaza contra Colombia desde Venezuela, donde están miles de guerrilleros de las FARC y el ELN, que flagelan constantemente al Ejército colombiano y lesionan a los habitantes de la frontera, se añade la intimidación interna de las FARC y sus aliados, con sus inmensos recursos económicos, políticos y jurídicos y sus enormes plantaciones de coca. 

Un gobierno de Biden, que se ha declarado “progresista”, como Castro, Chávez, Maduro y Petro en Colombia, sería infausto para nuestro país. 

Por ello esperamos que Trump la vuelva a jugar, y la juegue muy bien!

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