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Opinión

Quédate en casa. ¿En cuál casa?

Por: Alejandro Ordóñez Ortiz

El coronavirus se ha encargado de demostrar, una vez más, la incapacidad histórica de los gobiernos en políticas y gestión de la vivienda social. Miles de personas hoy están recluidas en cuarentena obligatoria en espacios que no se pueden considerar propiamente como “viviendas”. Son construcciones localizadas en suelos residuales, hechas durante años con un esfuerzo apoyado en ingresos esporádicos y materiales producto del reciclaje: paredes de tabla y lonas, pisos de tierra pisada, algunos ladrillos producto de demoliciones, techos con plástico o tejas de zinc con piedras encima “para que no salgan volando” y servicios públicos malos o ausentes.

Construcciones unas tras otras, en las que el hacinamiento, la insalubridad y la ausencia de oportunidades han sido una constante. Todo esto hace parte de la terrible y dramática situación de quienes habitan en asentamientos y barrios precarios. 

Para el año 2012, un estudio realizado por la fundación Citu Experiencia Local, demostró que el porcentaje de la población del AMB en estas condiciones era nada menos que del 28%.  Además, que muchos de estos lugares se encuentran en zonas afectadas por serias amenazas naturales como deslizamientos de tierra e inundaciones. Por ejemplo, el deslizamiento que se presentó el pasado 4 de abril en el asentamiento Asomiflor en Floridablanca, o la creciente que afectó hace poco más de un mes a algunos sectores de Piedecuesta, o fenómenos de inundación en Bucaramanga, -como muy probablemente sucederá de nuevo a orillas del Río de Oro- en donde prevalecen varios asentamientos precarios sin programas de reubicación a la vista desde hace varios años. El refrán “tras de cotudos con paperas” se hace presente en el advenimiento de la COVID-19, que ataca, con mucho más rigor e injusticia, a las comunidades más pobres, más olvidadas, más robadas por la corrupción y más engañadas por la demagogia frente al sensible tema de la vivienda social. 

¿Cómo será pasar una cuarentena en un lugar sin agua, o en un espacio reducido, bajo un calor abrasador por la ausencia de ventilación natural, o con una cubierta en teja metálica en este clima cálido? ¿Cómo será no sólo temer al virus, sino sospechar que el río, o el sismo, o el deslizamiento pueden acabar con la vida de todos sus seres queridos? Tal es el drama de quienes viven allí y tal es la sordera de los gobiernos frente a esta dura realidad, que hoy, a falta de proyectos y soluciones pertinentes, invierten recursos en pintar las “fachadas” de estos entornos precarios con colores llamativos. A semejante exabrupto ético suelen bautizarlo como “urbanismo táctico” u otros términos distractores para edulcorar la realidad. La falta de empatía histórica y la incapacidad gubernamental para dar solución a problemáticas que a la postre condenan vidas, también son como un virus mortal. 

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Opinión

Mateo 7:2

Jueves, 6 de agosto de 2020

Por: Danny Villamizar

En las pasadas semanas hemos podido observar el debate que se ha vuelto a levantar por el proyecto minero de la empresa MINESA que se propone desarrollar en el municipio de California (Santander), por parte del gremio minero, administraciones municipales, autoridades ambientales, los actores políticos, ambientales, educativos, filósofos, dramáticos y sociedad civil en general.

Todo ello por un articulo visual presentado por un noticiero nacional2 y donde en días posteriores llama la atención una entrevista dada por el alcalde de Bucaramanga, el ingeniero Juan Carlos Cárdenas, donde se le pregunta por su pasado minero en la compañía Cemex.

Como lo establece su curriculum3 trabajó con el sector minero desde 1989 hasta el 2017, iniciando en la empresa santandereana Cementos Diamante y terminando como ejecutivo de primer nivel en la compañía Cemex Colombia en el 2017.

Como minero debe saber que dichas discusiones frente a proyectos extractivos son netamente, primero, institucionales, segundo, técnicos y tercero, académicos, ya que la visión política que le han querido dar al sector ha hecho que se genere desinformación.

Igualmente, que cuando se desarrolla un estudio de impacto ambiental, como los ha hecho Cemex en su momento, se deben basar en la normatividad vigente y en ningún momento podrán ir en contra de la legislación colombiana en términos mineros, ambientales y sociales, sin embargo, estos podrán ser debatidos por la comunidad en general, en las instancias establecidas en la ley.

Ahora, si esta seguro de las afectaciones del proyecto minero, es indispensable que el municipio de Bucaramanga, el Área Metropolitana de Bucaramanga y el Acueducto de Bucaramanga donde el Ingeniero Juan Carlos Cárdenas Rey, es la cabeza de dichas entidades, utilice las herramientas legales e inicie procesos jurídicos ante la jurisdicción nacional e internacional frente al proyecto, para que a su vez se haga responsable de dichas afirmaciones que ha realizado de acuerdo a las conclusiones establecidas en su estudio. Seria un respaldo a sus expertos.

Es una realidad también, que al gobierno colombiano le ha hecho falta pantalones para definir una delimitación del páramo que se debió realizar desde el 2014, por un costo político que tarde o temprano se debe generar para que la comunidad también sepa a que se debe atener, como ocurrió con la compañía ECOORO la cual, decidió por la inseguridad jurídica generada por el mismo Estado, entregar los contratos de concesión de un proyecto de 2,7 millones de onzas y cuya demanda en contra de la nación asciende a 764 millones de dólares, la cual si sale a favor de la minera, todos los colombianos, seremos los afectados en pagar dicha sanción vía impuestos.

Y por último, al sector minero le ha hecho falta solidaridad y no cuenta hoy con una representación y voz contundente frente a todos los actores que quiere deslegitimar su actividad. Es notable el miedo mudo del sector frente a su actividad constitucionalmente protegida y además obligatoria para la exploración y explotación de los recursos naturales no renovables cumpliendo con su responsabilidad técnicas, ambiental, sostenible, social y fiscal ante la nación. La Agencia Nacional de Minería – ANM y el Servicio Geológico Colombiano – SGC no se pronuncian frente dichos proyectos, los representantes del gobierno nacional ante los consejos directivos de diferentes entidades (Acueducto Metropolitano, Cámara de Comercio, CDMB, UIS, entre otros) no dicen ni mu frente a los proyectos de interés nacional y estratégico (PINE) establecidos por la Presidencia de la Republica y ni que decir de la Asociación Colombiana de Minería.

Gacetilla: Invito a que sigan por las redes sociales a la Asociación Colombiana de Exploración (@ACEXPLO), grupo interdisciplinario sin pelos en la lengua frente al sector minero.

  1. Biblia Reina Valera https://n9.cl/ot39
  2. https://twitter.com/FernandezJuanOf/status/1288286065481199618?s=20
  3. https://www.vanguardia.com/politica/no-sea-pingo/hoja-de-vida-juan-carlos-cardenas-la-continuidad-de-rodolfo-hernandez-YB1560504

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Opinión

Luz Helena, Carolina, Manuela, Angie Paola, Hilda, Osiris, Arly Johana, María Angélica…

Jueves, 30 de julio de 2020

“Suponemos dañinos a los que discurren de manera distinta a nosotros, suponemos inmorales a los que no se atienen a nuestra moral. Suponemos escépticos a los que no comparten nuestras ilusiones y ni siquiera nos preocupamos por saber si alientan otras”  Anatole France (El jardín de Epicuro 1895). 

Nombres de mujeres, una fatídica lista de algunas de las víctimas asesinadas en Santander durante el trascurso del año, todas con características propias del delito de Feminicidio, una forma de violencia dirigida por el hecho de ser mujer o por su condición de género (Ley 1765 de 2015). Para referirme de manera muy somera a la historia, debo apuntar que la primera en acuñar ese término fue Diana Russel, activista y escritora feminista quien aún  permanece en las luchas contra la violencia de género, posteriormente en 1990 las feministas latinoamericanas adoptaron esa palabra para referirse a tan execrable crimen, ya en 2009 la Corte Interamericana le llamo de igual forma.

Según la ONUDC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), la mayoría de las víctimas de homicidio son hombres, pero las mujeres suelen ser asesinadas por sus familiares y parejas intimas, siendo en general los causantes  de muertes en el mundo, los hombres, y lamentablemente es al interior de muestras casas donde estamos más inseguras; compleja frase proviniendo de un organismo internacional con suficiente información y datos estadísticos, quien afirma que diariamente son asesinadas aproximadamente 137 mujeres jóvenes en el mundo y que en su mayoría sus victimarios son de su núcleo familiar.

Esta sucinta reseña, nos invita a cuestionarnos críticamente la  forma como estamos reproduciendo las violencias en nuestro país  y en especial en nuestro departamento, donde de manera diaria nos enteramos de hechos violentos contra mujeres y niñas. La desigualdad social desempeña un papel importante en el modo de tomar conciencia de cuales vidas nos importan y cuales merecen permanecer en nuestra memoria colectiva. Todas ellas nos hacen falta, nos duelen y fueron asesinadas no por lo que hicieron sino por lo que otros perciben que son, una sociedad de fórmulas y estereotipos donde se considera la vida de las mujeres prescindible o carente de valor, naturalizando cada vez más la violencia, reproduciendo las estructuras sociales de dominación, donde micromachismos y violencia simbólica se imponen en publicidad, redes, mensajes y en nuestras casas, con frases como, -Se lo buscó por andar así vestida. – Ese color es de niña, -Detrás de un hombre siempre hay una gran mujer, – Fue un crimen pasional, y otras tantas que se han sembrado en el lenguaje social y permanente de las ciudades.

La violencia ha estado presente en los relatos de la humanidad, gran parte de la historia está escrita con sangre y ella es más incisiva en contextos de dominación, desigualdad y exclusión, la ideología patriarcal, la falta de oportunidades laborales y económicas señaladas en estadísticas, la invisibilización en los procesos políticos o electorales, los antecedentes culturales, son instrumentos de intimidación constante;  por lo que resulta necesario profundizar en la matrices  culturales santandereanas, estableciendo un dialogo que rompa con los esquemas de sometimiento que aún permanecen en nuestro territorio y que dejan por lo menos nueve (9) Feminicidios en el Departamento (Fuente/ Observatorio ciudadano del feminicidio-Santander). Sin embargo, seguimos interiorizando ese concepto de amor romántico en todo lo que nos rodea, el amor y la vida en una permanente balanza, donde aguante lo que se aguante se construye en función del sacrificio o el dolor, morir de amor literalmente, poniendo la vida en juego y perdiendo.

Es un delito de odio con casi  un 40% de impunidad, donde las circunstancias violentas previas se desatienden o se minimizan por funcionarios u organismos incompetentes, generando un clima favorable para los agresores y el escalamiento de sus conductas que dan resultado a esas nefastas cifras que llenan registros y vacían ilusiones. 

Queda abierta la inmutable agenda de verdad, justicia y reparación para todas las víctimas de una patología sociológica a la que nadie puede dar la espalda, no podemos ser una ciudadanía envilecida, desmemoriada cómplice, donde creamos que el compromiso solo compete al Movimiento feminista o las organizaciones que los representan; a quienes damos especial reconocimiento ya que han asumido con valentía el acompañamiento de cada una de las familias víctimas  de estos abominables crímenes que enlutan y dejan una alerta roja en cada una de nuestras vidas.

Una de las innumerables consignas #NoEsHoraDeCallar!!!!!, La violencia física, psicológica, sexual, económica, laboral, institucional, simbólica, deben ser objeto de permanente preocupación del Estado y de los gobiernos regionales que yacen impávidos ante la arremetida machista. La vida, integridad y dignidad de una mujer es asunto de todos y todas, no podemos robustecer la postura negacionista o la negligencia sistémica jurídica que perpetúa el abordaje de los hechos punibles que tipifican el feminicidio, resquebrajando el tejido social y cercenando vidas de mujeres.

Estamos llamados a proponer  acciones para detectar y prevenir de manera oportuna la  violencia contra la mujer  y de género, un olfato sensible, que logre hacerlo visible y denunciar;  ese es primer gran paso, que puede salvar vidas.

#NiUnaMenos #MeToo #NiUnaMas

“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal” Simone de Beauvoir

Por: Naid Nuñez Castillo

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Opinión

Legado de Manuela Beltrán

Martes, 21 de julio de 2020

Cuando se conmemoran 210 años del grito de independencia de nuestra patria, es de forzosa importancia remontarnos a la trascendencia del pasado regional, entendiendo el origen de la lucha libertadora en cabeza de un icono femenino en Santander; Manuela Beltrán, nuestra heroína del Municipio del Socorro, piedra angular de la insurrección comunera y símbolo ineludible del carácter bravío, desafiante, altanero, apasionado, atrevido y valiente de las mujeres santandereanas.

Un día de mercado el 16 de marzo de 1781 en el Virreinato de la Nueva Granada, Manuela que para ese entonces tenía 57 años, campesina que manufacturaba tabaco para vender y como dato particularmente excepcional para la época, sabía leer,  característica que no le era propia a las mujeres en una sociedad conservadora, androcentrista, patriarcal donde la tradición colonial judeocristiana española se las  definía como sumisas e  inferiores y por ende analfabetas. Ella en un acto de absoluta valentía e indignación, arrancó, pisoteó y volvió trizas el Edicto del ayuntamiento donde se fijaba el impuesto de la Armada de Barlovento,  un gesto recio y directo contra las elites políticas, una conducta disruptiva que logra ser la chispa que desate una revolución sin precedentes, que da origen al movimiento comunero y pasos certeros para lograr independizarnos  de España.

Manuela Beltrán recoge la indignación de todo un pueblo, ante el abuso, el sometimiento y la presión económica ejercida por el regente de turno Gutiérrez de Piñeres (1781) y de los gobiernos corruptos que cada vez más doblegaban al pueblo con sus tributos, siendo la primera mujer capaz de enfrentarse al régimen español, creando una conciencia de pueblo y rebeldía.

Esta aguerrida actitud de mujer, denodada por los derechos de los ciudadanos, sirve de escenario en el siglo XVIII, para inspirar la resistencia de más de dos mil pobladores que luego se multiplicaron por todo el país, lo que hace preciso rescatar la memoria de estos eventos ocurridos y visibilizar la incidencia, importancia y el accionar de una valerosa mujer santandereana a poco más de dos siglos de independencia.

La vida de esta heroína se circunscribe a ese trascendental evento, sus pasos posteriores fueron invisibilizados por la historiografía, por los conceptos coloniales de estereotipos femeninos donde  solo eran madres, hermanas, amantes o esposas, que por sí mismas no tenían opinión ni expresión política. Hoy nos inspira, sirviendo de espejo retrovisor a la capacidad de reaccionar ante la injusticia y la opresión, al manejo conveniente, licencioso de los gobiernos,  que por medio de leguleyadas jurídicas y maniobras de marketing político, disfrazan el proceder corrupto.

Todas y todos desde el escenario social donde se movilicen nuestras ideas, debemos ser tierra fértil de semillas de libertad, donde se geste la revolución del cambio, ir hilvanado procesos democráticos y arrancando todos los edictos necesarios que impidan la participación abierta  de toda la población, dar herramientas de certeza, donde la información contenga todos los ingredientes que permitan reflexionar sobre los contenidos, donde la vida y la integridad de los lideres sea prioridad, para que no se acalle la vos de nadie, donde seamos eco de tácticas y estrategias de movimientos sociales o políticos que privilegien el pensamiento no los colores, que no busquen abultar sus bolsillos o su poder, que generen ambiente de dialogo o permanente apertura, sin fanatismos y rezagos arcaicos de lo que fue; la emancipación actual se fundamenta en cambios estructurales, donde no dejemos la suerte a los dados, priorizar el “Saber leer” como Manuela Beltrán, para hacer interpretación  libre de dogmas radicales.

Son otros tiempos, otras independencias, es preciso conmemorar la paz como núcleo del proceso y la memoria viva del pasado; “La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan” (Isabel Allende). Al Municipio del Socorro “Cuna de la Libertad” reconocimiento por dar a luz al símbolo alma de la revolución,  imagen de santanderianidad y corazón de Mujeres valientes.

¡Viva el Rey, abajo el mal gobierno! 

Por: Naid Nuñez Castillo – Columnista de Opinión

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