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Un adiós 49 años después

 

Columnista de opinión:  Laura Luna

Twitter: @LauraMLuna

 

“ El secreto de una buena vejez no es otra cosa  que un pacto honrado con la soledad”.

Gabriel García Márquez

 

A poco de celebrar, el primer tercio de mi vida ando cuestionándome mucho sobre el futuro. Uno de los temas recurrentes es la tan anhelada (casi que imposible de lograr) jubilación.

Es tentador imaginar levantarse, desayunar y quedar libre, pero con sueldo asegurado. Es el premio a décadas de trabajo y quienes lo logran parecen emerger como dioses conquistadores del triunfo absoluto coronados con laureles que resplandecen sobre sus cabezas.

Sin embargo, pocos hablan de la tenacidad que requiere, de un día para otro amanecer y cambiar la rutina construida por años. Así fuese taladrando el cemento. Da igual la profesión o el desempeño, quienes terminan su ciclo laboral se enfrentan a un duelo para el que deben estar preparados.  Recomiendan la lectura y el voluntariado, practicar un deporte o incluso hacer un plan de viajes y actividades a corto plazo, porque el escenario del retirado lo enfrenta asimismo contra el espejo y a veces, en ese reconocimiento cualquiera puede enloquecer.

Justo eso, y sale a flote la decisión del reconocido político Víctor Roberto Gerlein Echavarria, de retirarse de su curul en el Senado colombiano. Le ha tomado 49 años, un sello de ultaconservador y más de un señalamiento por sus controvertidos principios morales y religiosos, salir del recinto que visitó por primera vez hace casi medio siglo.

Aunque no debería, sorprende que el veterano barranquillero de un paso al lado, cercano a celebrar su quinta década en el Congreso de la República, pues estamos acostumbrados a los amañados al poder, cuyo poder en el legislativo se aferra más a la costumbre del tiempo transcurrido que a las acciones realizadas. Lamentablemente, mas allá del récord por permanencia y su edad, para ser un político en ejercicio, es débil y escaso el legado del más veterano de nuestros representantes.

Célebre más bien por las múltiples imágenes en las que se le capta durmiendo en plenaria o los videos que evidencian arranques eufóricos con declaraciones groseras, parece que el -desde ya- ex senador en un acto sensato deja su espacio a nuevos ocupantes. Me preocupa ahora, el plan de retiro de un hombre que ha ejercido en los círculos políticos más poderosos de Colombia y pasara de honorable parlamentario a nostálgico retirado.

Al parecer el delicado estado de salud de Gerlein ha sido el tomador de decisiones, y según las últimas declaraciones cambiará de residencia, a su natal Barranquilla para alivianar los problemas que le generan la altura capitalina. Espero que tenga listos los encuentros familiares y los juegos de mesa, porque de ninguna manera concibo con tranquilidad un cambio tan radical en la cotidianidad afianzada por casi medio siglo.

Enmienda:  Una miradita a la Revista SEMANA que tiene en portada a los más reconocidos presidenciables bajo el título de ‘BATALLA DE EGOS’ pero excluye a Germán Vargas Lleras cuya maquinaria política tiene inundado el país. Y ¿entonces?.

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