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Venezuela marcha pese a obstáculos del chavismo

La capital venezolana anocheció ayer mezclando inquietudes y esperanzas ante la dimensión que ha tomado la marcha prevista para hoy, "histórica" para la oposición, "subversiva" para la revolución.

Un gigantesco operativo policial y militar se desplegó en varias zonas neurálgicas con el objetivo de que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no se pueda manifestar dentro del municipio Libertador, uno de los cinco que compone la capital y en cuyos límites se encuentra el Palacio de Miraflores. En cambio, los agentes facilitaron que el oficialismo instalara tarimas y servicios de cara a su contramanifestación programada para hoy.

El chavismo ha impuesto mil y un obstáculos, incluso simulando accidentes en carreteras de acceso, para contrarrestar el efecto que pudiera provocar hoy la "Toma de Caracas", que se estirará por tres avenidas principales, casi 19 kilómetros, con el objetivo de abarrotar las calles con más de un millón de personas. La oposición clamará por el revocatorio y por las fechas para la recolección del 20% de las firmas. Pero también gritarán contra el gobierno de Nicolás Maduro, que ha conducido al país a una de las mayores crisis económica, social y política de su historia. Según la firma Delphos, de celebrarse hoy el referéndum revocatorio, el presidente recibiría el castigo del 65% de los votantes.

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Todo vale en el manual chavista para dificultar la megamarcha, empezando por la propia definición de la concentración: un golpe de Estado terrorista, según Maduro. Ni siquiera ocultan cuál es su verdadero objetivo, como dejó bien claro ayer Diosdado Cabello en un acto revolucionario: "No nos provoquen, no sólo vamos a trancar Caracas para que nadie entre, también para que nadie salga".

Los medios informativos locales también fueron amenazados a través de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, que advirtió ante lo que consideran "campañas de odio, desinformación y agresiones psicológicas hacia el pueblo venezolano". Todo ello pese al control mayoritario que la revolución impone en los medios. Otros cuatro periodistas internacionales también fueron deportados al llegar al aeropuerto de Maiquetía.

Las horas previas se vivieron entre acusaciones y sustos, cada cual más inverosímil. "Alerta, patria querida, vuelven los golpes de Estado", clamó Nicolás Maduro en una emisión obligatoria para todo el país, uniendo la destitución de Dilma Rousseff con la marcha de hoy. "Los estamos derrotando y los vamos a derrotar", insistió.

Desde la oposición se repitieron los llamados a la calma, pese a las acusaciones de terrorismo lanzadas contra sus dos dirigentes detenidos, Yon Goicoechea (Voluntad Popular) y Carlos Melo (Avanzada Progresista). "Si pueden ir vestidos de blanco sería excelente, ése es el color de la paz", exhortó Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, que anunció que al mediodía se cantará el himno nacional en las tres grandes avenidas elegidas para la concentración. La Nación AR

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